15 oct 2009

De las ciencias naturales a las ciencias humanas II

¿Qué podría estar impidiendo un vínculo más generalizado entre ciencia y humanismo?

En lo personal me considero privilegiado. Debido a mi propia búsqueda me ha resultado relativamente fácil conciliar ambos espacios que no pueden necesariamente mezclarse, pero si caminar juntos: la ciencia y el humanismo. De hecho no creo en la existencia de un concepto científico (el qué) divorciado de uno humanístico (para qué). La historia nos ha mostrado que cuando ambos líneas de pensamiento se separan, las consecuencias son desastrosas. Sin embargo creo que esa búsqueda no siempre es sencilla, pues el fanatismo de uno y otro lado, no permiten convivencia alguna; si a eso le sumamos que las humanidades son vistas como carentes de sentido y áreas “no redituables”, simplemente porque NO se conocen o porque se piensa que sus alcances son limitados, es de entenderse la poca importancia que tiene y el escaso valor en la sociedad mexicana. ¿Qué se pasaría si en este país hubiese por ejemplo, una universidad donde se estudiase para ser payaso? Una locura seguramente.

Mientras el paradigma reinante en el país siga siendo que las ingenierías y las ciencias exactas, son importantes porque producen dinero y las humanidades son para jóvenes carentes de inteligencia y que “no la hacen” en área “serias”, no avanzaremos mucho. Por esa misma razón los profesores de las ciencias duras, no ven con buenos ojos, ni consideran importante invertir tiempo en su propia formación humanística, pues saben que el sistema no recompensa ni le da la importancia que merece. La sociedad también hace lo suyo, pues tampoco valora el trabajo artístico y lo ve como un ”entretenimiento” que a nada conduce.
Así es de entenderse cuando un profesor universitario, apoyado de facto por sus directivos, no considera importante el trabajo humanístico; incluso otros profesores que suponen que esas áreas son responsabilidad de “alguien” más, pero no de ellos mismos.

Aunado a esto, en ocasiones existe en los representates de las ciencias duras, una falta de conocimiento acerca de lo que son las humanidades, especialmente en la áreas técnicas. Abiertamente se piensa que humanidades son áreas como la contabilidad, la administración, las finanzas, los cursos de calidad, etc. Por lo tanto se entiende la serie de contradicciones que existen en la aplicación de los planes y programas de estudio.

30 ago 2009

De las ciencias naturales a las ciencias humanas I

Hace algunos días una gran amiga y colega me hizo una serie de preguntas acerca de la manera como me había iniciado como estudiante de las humanidades, pues le pareció a raíz de su propia búsqueda, que valía la pena saber cómo alguien formado en las ciencias naturales (parte de las ciencias duras), se había interesado en las ciencias sociales y en las humanidades. Parte de este documento nace como respuesta a dicha inquietud. No obstante no significa necesariamente, que sea el único camino posible. Creo que puede haber tantos como personas existen en el mundo. La primera pregunta fue:


¿Qué has percibido en tu proceso?

Para iniciar habré de aclarar que no ha sido un proceso fácil; ha sido parafraseando a los Beatles, “un largo y sinuoso camino”. La mayoría de quienes nos dedicamos a la docencia, somos profesionistas que hemos recibido una capacitación para el desempeño de un área científica o tecnológica.

Un factor importante fue fundamentalmente una búsqueda personal; pensé en adentrarme en el estudio de la pedagogía y en el camino me di cuenta que ésta llevaba aparejada una introspección mucho más profunda hacia aspectos más sutiles de mi persona.

Esa búsqueda personal que hoy puedo racionalizar y poner en perspectiva, obedeció también a mi propia naturaleza. El hecho de tener como objeto de conocimiento a la vida misma, implica el reconocimiento de las limitaciones en los seres vivos, su complejidad, la dificultad para entender sus mecanismos, pero al mismo tiempo sentir su majestuosidad, lo maravilloso de sus caminos y la belleza que existe en los seres vivos; especialmente la fascinación por el pensamiento creativo y la naturaleza humana.

¿Quién puede negar la admirable belleza y simetría que existe en un átomo de Carbono, base de toda la vida que rige el universo conocido, y cuya simetría tetraédrica nos recuerda un poco las pirámides de teotihuacan y de Egipto? Todo en universo obedece a un orden preestablecido, incluso en la aparente paradoja que representa la teoría del caos…

Se vuelve necesario supongo la decodificación del pensamiento y más tarde diseñar el nuevo andamiaje sobre el cual construir un nuevo enfoque de análisis y meditación cognitiva. El pensamiento abstracto, la sensación de incertidumbre y la complejidad de la mente humana, muestran que procesos como la enseñanza y el aprendizaje, son algo más que fenómenos mecánicos. Que los seres humanos no son máquinas o simples receptáculos de la una reacción estímulo-respuesta. Que los seres humanos son entes con una capacidad que puede superar todos los límites imaginados.

El conocimiento del fenómeno educativo conlleva según creo, una incursión al pensamiento filosófico y a la sociología. El primero nos enseña que si hay algo estrictamente práctico es la filosofía, y que si hay algo eminentemente abstracto, es la ciencia. La filosofía nos proporciona las herramientas para decodificar el pensamiento y darle certeza (con todo lo relativo que es). La ciencia por su parte intenta explicarnos el funcionamiento de las cosas, pero no nos dice para qué o hacia dónde nos podría llevarnos eso; sin contar claro que se trata de precisiones subjetivas (porque provienen del sujeto) y limitadas a ciertas condiciones de espacio y tiempo. El llamado método científico parece una broma con la que la naturaleza quiere tomarnos el pelo.

Por otro lado la sociología nos muestra que si hay algo verdaderamente complejo es el comportamiento de los seres humanos. La materia de estudio es realmente complicada; en poco o nada se parece a las áreas de las ciencias duras, como la termodinámica, la física clásica o la Bioquímica, que si bien es cierto responden y explican fenómenos muy puntuales, aun así se encuentran dentro de campos de estudios limitados y predecibles. El fenómeno social no.

29 jul 2009

Buenos contra malos


Durante muchos años a los mexicanos nos han acostumbrado a ver a la historia de forma muy parcializada. Los personajes pertenecen a dos bandos únicamente: o son héroes, o son villanos; o les debemos la vida o son los causantes de las más grandes traiciones del país. Esa versión simplista de la vida de México es no sólo falsa, sino además dañina. La razón pudiese estar relacionada con la manera limitada como acostumbramos a nuestra mente a entender el devenir histórico, político social del país.

Cuando éramos pequeños las cosas solían ser realmente simples; la vida se dividía en sólo dos aspectos: bueno y malo. Así nos decían nuestros padres y maestros, las mariposas eran buenas y las arañas eran malas; los pajarillos eran buenos y buitres eran malos; las palomas eran buenas y las serpientes eran malas. Esa dicotomía formada toda la razón de ser del universo y respondía perfectamente a nuestras expectativas. El mundo era fácil de explicar. En principio y a la edad en la que cursábamos el kínder y la primaria, esta manera de explicar la naturaleza era válida, pero a medida que crecemos resulta insuficiente y perjudicial. Igual sucedía con los conocimientos que adquiríamos en la secundaria y quizá en la preparatoria: las respuestas a los enigmas del universo, o la explicación acerca del comportamiento de los animales o la manera como funcionaba una célula, tenían respuestas precisas, sin lugar para la discusión y totalmente asertivas. El grado de confort era más que evidente.

Esa forma de concebir el mundo pudiera no ser tan importante; pero esa costumbre de fuimos adquiriendo cuando pequeños o durante los primeros años de la escuela, es muy poco recomendable y dista mucho de ser la apropiada para formar personas maduras. Es tal el arraigo que tenemos en nuestra forma de entender la realidad, que poco a poco vamos integrando a nuestra persona conceptos, ideas, teorías, que distorsionan peligrosamente la conciencia de los mexicanos.

En la edad adulta una parte importante de la población continúa pensando prácticamente igual como en sus primeros años. Concibe a la sociedad y en especial a la vida política del país en el mismo sentido. Así por ejemplo los partidos políticos o algún miembro o representante de ellos, sólo tiene dos posibilidades: o es héroe y defensor de las grandes causas, o es un traidor a quien hay que rechazar por estar contra la población. No crecemos intelectualmente y seguimos esperando que alguien venga a salvarnos, pues no existe la posibilidad de que salgamos adelante por nosotros mismos.

Los líderes de opinión o funcionarios de primer o último nivel, son tamizados por el mismo filtro: se trata de que sean superhombres o supermujeres libres de toda maldad y prácticamente sin ningún defecto, o son traidores y representantes de los intereses más mezquinos. Así nos han enseñando: no hay medias tintas, las personas son o no son; están a favor o están en contra. No hay puntos intermedios.

Como consecuencia las decepciones no se dejan esperar. Los hombres y las mujeres que tienen una cierta obligación pública, se ven amenazados por esta forma tan simplista y reduccionista de ver la realidad. No significa que no deba exigirse a un funcionario público los deberes y obligaciones a las que se comprometió, sino que es tal el escenario creado que resulta en ocasiones muy difícil, complacer a todos y a todas. Ese es el problema. Nuestros índices de aprobación no toleran la más mínima desviación, o somos por el contrario, demasiado holgados en las exigencias.

Nadie nos ha dicho y en ocasiones no estamos dispuestos a asumirlo, que nadie más que nosotros debemos ponderar el trabajo de un funcionario, pero aquilatando todos los factores que rodean una un ejercicio; llámese funcionario, profesor, presidente o líder. Los seres humanos somos más complejos y la sociedad más todavía, pues está hecho de personas que sienten, se estimulan, cambian y se arrepienten y claro, es posible que se equivoquen, debido a esta manera de concebir la realidad, que no siempre estamos dispuestos a admitirlo.

La vida nos ha demostrado desde hace años que no existe una forma simple y clara para conformar una sociedad, en especial una que se ha vuelto tan complejo como las de estos días.