13 sept 2026

La leyenda de los Niños Héroes


Los llamados Niños Héroes, en realidad eran jóvenes; tal vez se les llamó así porque no existía ese estrato de la sociedad que hoy llamamos juventud. Era un grupo de cadetes del Colegio Militar que defendieron el Castillo de Chapultepec, contra la invasión norteamericana el 13 de septiembre de 1847

Además de los seis famosos, hubo otros poco conocidos; entre ellos Miguel Miramón y Tomás Mejía, cadetes que más tarde se convertirían en Generales conservadores que apoyarían la invasión francesa y al imperio de Maximiliano, y que junto con él, morirían fusilados en El Cerro de las Campanas, en Querétaro, 20 años después en 1867 

Cuando en México se conmemoró el centenario de esa batalla en 1947, los cadetes de la academia militar de West Point de EEUU, colocaron una corona  en el monumento de los Niños Héroes; hecho que causó molestia entre la milicia mexicana y provocó que quitaran dicha corona y la regresaran a la embajada de EEUU en la Ciudad de México

Para desagraviar el suceso, el entonces presidente Miguel Alemán anunció que, casualmente, se habían “encontrado” los restos de los seis Niños Héroes al pie del Castillo de Chapultepec, perfectamente acomodados uno a lado del otro. Entonces fueron colocados en urnas especiales y se mostraron en el zócalo de la ciudad, para que los ciudadanía pudieran venerarlos

La realidad es que NO hay evidencias de que esos restos pertenezcan a los de los llamados Niños Héroes, ni tampoco hay evidencia que Juan Escutia se haya arrojado envuelto en la bandera desde cima del Castillo de Chapultepec

Sin disminuir su patriotismo y partes históricas ciertas, el relato de los Niños Héroes, como se ha conocido, es una de las muchas leyendas que fueron inventadas para justificar el nacionalismo post-revolucionario de inicios del siglo XX


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