Los llamados Niños Héroes, en realidad eran jóvenes; tal vez se les
llamó así porque no existía ese estrato de la sociedad que hoy llamamos
juventud. Era un grupo de cadetes del Colegio Militar que defendieron el
Castillo de Chapultepec, contra la invasión norteamericana el 13 de septiembre
de 1847
Además de los seis famosos, hubo otros poco conocidos; entre ellos Miguel
Miramón y Tomás Mejía, cadetes que más tarde se convertirían en Generales
conservadores que apoyarían la invasión francesa y al imperio de Maximiliano,
y que junto con él, morirían fusilados en El Cerro de las Campanas, en
Querétaro, 20 años después en 1867
Cuando en México se conmemoró el centenario de esa batalla en 1947, los cadetes
de la academia militar de West Point de EEUU, colocaron una corona en el
monumento de los Niños Héroes; hecho que causó molestia entre la milicia
mexicana y provocó que quitaran dicha corona y la regresaran a la embajada de
EEUU en la Ciudad de México
Para desagraviar el suceso, el entonces presidente Miguel Alemán anunció que,
casualmente, se habían “encontrado” los restos de los seis Niños Héroes al pie
del Castillo de Chapultepec, perfectamente acomodados uno a lado del otro.
Entonces fueron colocados en urnas especiales y se mostraron en el zócalo de la
ciudad, para que los ciudadanía pudieran venerarlos
La realidad es que NO hay evidencias de que esos restos pertenezcan a los de los
llamados Niños Héroes, ni tampoco hay evidencia que Juan Escutia se haya
arrojado envuelto en la bandera desde cima del Castillo de Chapultepec
Sin disminuir su patriotismo y partes históricas ciertas, el relato de los Niños Héroes, como se ha conocido, es una de las muchas leyendas que fueron inventadas para
justificar el nacionalismo post-revolucionario de inicios del siglo XX
,
13 sept 2026
La leyenda de los Niños Héroes
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